Cambios que produce la innovación
Cambios que produce la innovación
La innovación es cambio
Como todo cambio, requiere esfuerzo, genera resistencias y precisa visión y liderazgo. Además, en muchos casos, se requiere un incremento del rendimiento, es decir, ser capaces de generar simultáneamente: 'innovación y rendimiento en armonía’. Por lo tanto, no podemos pensar en innovar sin pensar en hacer cambios, pero cambiar puede ser todo un desafío sobre todo cuando ese cambio envuelve aspectos culturales, tradiciones o simplemente hábitos arraigados.
En el momento que deseamos crear una nueva idea, debemos arriesgar para salir de lo que ya conocemos, este salto a lo desconocido nos puede llevar a un error y eso genera resistencia al cambio, porque implica riesgo, y un riesgo implica potenciales errores, con lo cual el cerebro sabotea nuevas posibles ideas que conduzcan a un posible error, es decir condiciona las nuevas ideas para permanecer próximo de aquello que ya conoce, y sabe que funciona, entorpeciendo el proceso de la innovación.
Cuando una empresa quiere ser innovadora es importante que esté abierta a los cambios y que cree una cultura de apertura y flexibilidad que permita detonar un cambio profundo en la organización. Cambios que detonan innovación pueden partir del cambio de la imagen corporativa, siempre y cuando este cambio sea profundo. Si este cambio se sustenta en el cambio de valores, propósitos, posicionamiento, y a su vez se traduce en una visión alargada hacia los servicios, la atención al cliente o la experiencia integral, el resultado será una empresa fértil para la innovación.
Como lo indican Guan y Ma (2003) el concepto de capacidades abarca las organizacionales o estructurales propias de la empresa y las personales o directivas, que de acuerdo con Lugones, Gutti y Le Clech (2007), se pueden entender como habilidades de los agentes que participan en el proceso de creación de ideas, la transformación de los conocimientos genéricos en específicos y la creación de la innovación. Dentro de estas capacidades también se contemplan las actitudes de los individuos hacia el emprendimiento, la toma de riesgos, la toma de decisiones, la experiencia, el nivel de educación y en general los procesos de aprendizaje y transformación del conocimiento tácito y explicito, que junto con el entendimiento del entorno logran transformar el conocimiento en procesos de innovación (Johnson y Lundvall (1994) citados por Yoguel y Bocherini, (2001).
Dentro de las capacidades estructurales se pueden encontrar los procesos de producción, mercadeo, investigación y desarrollo, mantenimiento, planeación estratégica, gestión tecnológica y desarrollo de la estructura organizacional; dichos factores sirven como herramientas para aplicar, transformar y gestionar el conocimiento (Guan y Ma, 2003). Finalmente, otro factor interno de la organización es su capacidad tecnológica como afirman Adler and Shenbar (1990, citados por Guan & Ma, 2003), que corresponde a las habilidades para desarrollar productos que satisfagan los mercados nuevos, aplicación de tecnologías apropiadas para producir estos nuevos productos y adoptar o desarrollar nuevas tecnologías de producto y proceso para satisfacer las necesidades futuras.
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