La resistencia al cambio

 

 La resistencia al cambio o factores restrictivos de las innovaciones



Son todas aquellas situaciones en las cuales las personas deben modificar ciertas rutinas o hábitos de vida o profesionales, pero se niegan por miedo o dificultad a realizar cambios o algo nuevo y diferente. La resistencia puede ser inmediata, diferida, abierta e implícita por diversos factores. Para algunas personas, es más importante preservar sus costumbres que adaptarse a lo nuevo, de ahí que para los jóvenes puede ser más fácil afrontar el cambio que para las personas adultas o mayores.

    En la mayoría de casos, las personas muestran preocupación por conocer cómo el proceso de cambio afectará su situación económica o laboral. Una mala comunicación puede comprometer el éxito del proceso, provocando que la preocupación se generalice y se materialice en forma de reclamos, falta de compromiso y, en casos extremos, actos de sabotaje con el afán de detener el cambio. Por ello, es importante aprender a enfrentar esta resistencia desde un inicio, demostrando comprensión hacia los grupos afectados.

     La mejor forma de combatir la resistencia al cambio es anticiparse a cualquier reclamo generado por falta de información. Desde el inicio del proceso, los responsables deben comunicar al personal la importancia del cambio, sus consecuencias y las acciones a tomar con el fin de que ellos no se vean sorprendidos y estén al tanto de los procesos que significa. Promover la participación de los colaboradores en el proceso de cambio es importante para generar compromiso y reducir al mínimo la resistencia.  Es importante generar un clima agradable, donde los colaboradores se sientan motivados y comprometidos con los objetivos de la organización. De esta forma, aceptarán mejor el cambio, pues saben que es por el bien común. 

    Una forma eficaz de reducir el impacto negativo del cambio es aplicando justicia y consistencia en cada una de las acciones que intervienen en el proceso de cambio. Promover un clima de confianza es importante para combatir la renuencia al cambio.  Por ello, es importante que los ejecutivos mantengan una buena relación con sus colaboradores. 

    Lograr el cambio no es fácil de hacer, es más bien un proceso de equilibrio y cambio que hay que tratarlo de manera eficiente y convincente para que los individuos o miembros de una organización lo acepten de manera cooperativa y voluntaria, lo cual implica que hay que planear, diseñar y evaluar una estrategia pertinente del cambio para evitar el nacimiento de la resistencia al mismo


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